MUERTE AL MITO DEL MEJOR BARÇA A BASE DE CORAZÓN
El Sevilla fue de más a menos, desfondándose en el choque, pero manejando relativamente bien los tiempos del choque. El Barça hizo una segunda parte primorosa, pero se encontró con Palop. Clos Gómez anuló dos goles legales y rocío de faltas a los hispalenses
El Sevilla, de circunstancias como viene siendo habitual en las últimas semanas, salió vivo del cruce copero ante el mejor equipo del mundo, el Barça, con su once de gala, de Guardiola, el campeón de los seis títulos que disputó en 2009... Lo hizo sufriendo, luchando con todo, vaciándose, jugando, sobre todo, con corazón. Nervión fue un hervidero de pasión y el equipo, muy superado en el segundo periodo por el continuo toque exquisito del Barça y la desquiciante doble vara de medir del Clos Gómez, consiguió aguantar la ventaja cosechada del Camp Nou, convirtiéndose en el primer equipo en doblegar al que, dicen, es el mejor conjunto de todos los tiempos. Y posiblemente lo sea, seguro, porque los azulgranas juegan como ángeles... Pero en frente estaba Andres Palop y muchos bemoles, mención especial en este apartado a Drago y Navas. Y con bemoles y fútbol repleto de latidos de orgullo, claro que sí, también se conquistan picos de prestigio.
Los hispalenses se dejaron todo en el campo y el premio es justo, porque los que ahora cantan victoria, creyeron en un pase que hasta el más optimista veía imposible. El Sevilla comenzó como una moto a máxima revolución y logró el objetivo: desconectar al Barça del partido. La idea era no dejar jugar y en la primera media hora se logró con creces, dejando el ataque en un lugar secundario, siempre encomendado a las portentosas carreras de Navas por la derecha, que era el único que ponía peligro y del bueno, con centros muy medidos que oportunamente sacaban los zagueros catalanes. Precisamente, al palaciego le anularon un gol totalmente legal, cuando Negredo le robó la cartera a Pinto y el canterano la mandó adentro. Ésa era una de las muchas decisiones polémicas de un colegiado que cargaba de faltas a los locales y no al contrario, pese a que el encuentro era duro y movido por ambas partes.
Obviamente, el equipo no podía jugar a ese ritmo loco de forma perpetua y ya en el último cuarto de hora comenzó a bajar el pistón. Aún así, el Barcelona, que jugaba con su equipo de gala, no se encontraba cómodo y cuando probaba suerte con la portería se encontraba con Palop o con el larguero, en el caso de Ibrahimovic. Lógicamente, en el segundo periodo los esfuerzos se dosificaron mucho más. El Barça cogió definitivamente la pelota y comenzó a lucirse, con Xavi repartiendo el tiempo e Iniesta y Messi haciendo daño en la línea de tres cuartos... Por momentos el Barça volvía loco al Sevilla, pero Andrés Palop estaba de dulce y sacaba manos a manos y balones abajo con una soltura envidiable.
A 20 minutos del final un disparo imposible de Xavi hacía el 0-1... El Barça iba de menos a más claramente y la machada comenzaba a antojarse complicada. Pero el Sevilla no se desdibujó. Dragutionovic se puso los galones de mando y dio ese plus de pundonor a la defensa para que no dieran comodidad a los azulgranas... Y cuando el rival superaba la retaguardia, de nuevo el inconmensurable Palop. El Sevilla sufría, pero sabía hacerlo, muy metido atrás, pero saliendo a la contra con mordiente con Navas a todo gas, el gran orgullo de este equipo, siempre corriendo y luchando, del minuto uno al noventa. Pudo mojar el palaciego de nuevo, pero otra vez Clos Gómez influyó negativamente en el encuentro, cuando anuló un tanto del extremo, por un fuera de juego que claramente rompía Daniel.
Poco a poco el encuentro se fue encauzando hacia su tramo final. El Barça, maravilloso este Barça, no se desquiciaba y jamás abrazaba el pelotazo. Lo suyo era tocar y tocar hasta llegar arriba. Pero el Sevilla estaba fuerte de moral y el campo comenzó a creer en la gesta. Los últimos cinco minutos y el descuento los supo jugar el equipo muy bien, con cabeza y sapiencia. Nervión botaba a la espera de que Clos Gómez hiciera algo bueno y pitara el final del encuentro. Y lo hizo, afortunadamente. Fue entonces cuando estalló el Ramón Sánchez Pizjuán, que dio muerte al mito de un equipo sensacional, que quizás hizo todo para ganar esta noche, con la desdicha de encontrarse ante un equipo que a falta de muchas de sus estrellas, echó corazón y coraje, furia salvaje, mucha fe... Muchos de los jabatos nervionenses que se batieron esta noche dormiran muertos esta noche, pero puede que ahora el equipo, con este espaldarazo, haya recuperado la vida. La fuerza y la concentración que ha mostrado el equipo en toda la eliminatoria es la que tiene que aparecer en la Liga cuanto antes para volver a la zona Champions, lugar natural en la tabla.
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